Rincones para perderse despacio
Viajar despacio por España es descubrir un país distinto: el de los desayunos largos en el bar del pueblo y las conversaciones con desconocidos.
Frigiliana, Málaga
Subir por sus calles empinadas un martes por la mañana, cuando los autobuses todavía no han llegado. Desayunar en el bar de Antonio una tostada con tomate y aceite de la zona. Sentarse en la plaza a ver pasar la nada.
Vejer de la Frontera, Cádiz
Pueblo blanco sobre una colina, con vistas al Atlántico y a África. Las casas con patios andaluces, los gatos durmiendo al sol, el mejor atún rojo de almadraba en primavera.
Albarracín, Teruel
El interior también es España. Albarracín parece detenido en el siglo XV: paredes color albero, balcones de madera, silencio. Ideal para tres días de lectura y caminatas.
Cudillero, Asturias
Pueblo pesquero en anfiteatro, casas de colores sobre el mar. La sidra escanciada, el queso Cabrales, las olas. Otra España, igual de bonita.
Cómo viajo yo
- Una sola maleta de cabina, siempre.
- Mínimo tres noches en cada sitio. Una noche no es viaje, es turismo.
- Desayunar donde desayunan los del pueblo.
- Una tarde sin planes, obligatoria.
- Una llamada al menos a alguien local antes de ir: el dueño de una casa rural, una panadería, un guía.
El viaje empieza cuando dejas de fotografiar y empiezas a mirar.