Las estaciones en la mesa
Comer de temporada no es una moda: es lo que hicieron todas las generaciones antes que la nuestra. Y por algo era.
Primavera (marzo–mayo)
Habas tiernas, guisantes lágrima, alcachofas, fresas, espárragos verdes, primeras cerezas. Es la estación más alegre en el mercado. Cocínalo todo poco: salteados rápidos, en ensalada, al vapor.
Verano (junio–agosto)
Tomates de todos los colores, pimientos, calabacines, sandía, melón, higos, almendras frescas. La estación de comer crudo y frío: gazpachos, ensaladas, frutas heladas.
Otoño (septiembre–noviembre)
Setas, calabaza, granadas, membrillo, castañas, las primeras naranjas. Empieza la cocina de cuchara: cremas, guisos suaves, asados al horno.
Invierno (diciembre–febrero)
Naranjas, mandarinas, kiwis, alcachofas otra vez, coles de todo tipo, cardo, cítricos. Es momento de potajes, pucheros, escudellas y el placer simple de una naranja a media tarde.
Pan, tomate y aceite: la comida más española
Una rebanada de pan de pueblo. Medio tomate maduro restregado con fuerza. Aceite de oliva virgen extra. Una pizca de sal. No hay receta más antigua ni más perfecta. Y sin embargo casi nadie la hace bien fuera de aquí.
Cocinar de temporada es la forma más fácil de comer mejor sin gastar más.